La fiebre de un sábado azul
y un domingo sin tristezas.
Esquivas a tu corazón
y destrozas tu cabeza,
y en tu voz, sólo un pálido adios
y el reloj en tu puño marcó las tres.
El sueño de un sol y de un mar
y una vida peligrosa
cambiando lo amargo por miel
y la gris ciudad por rosas
te hace bien, tanto como hace mal
te hace odiar, tanto como querer y más.
Cambiaste de tiempo y de amor
y de música y de ideas
Cambiaste de sexo y de Dios
de color y de fronteras
pero en sí, nada más cambiarás
y un sensual abandono vendrá y el fin.
Y llevas el caño a tu sien
apretando bien las muelas
y cierras los ojos y ves
todo el mar en primavera
bang, bang, bang
hojas muertas que caen,
siempre igual,
los que no pueden más
se van.
2008-03-01
2008-02-29
2008-02-26
2008-02-24
Invisible Soledad [ Ruinas ]
Hace tiempo ya que nacio Ruinas, modesta y pequeña especie de novela.
Hoy vuelve algun que otro miedo por aqui.
Aqui un fragmento que huele a hoy

Llego la noche, la ciudad dueña de aquel aroma nostalgioso, de voces lejanas.
Ana miraba los colectivos pasar mientras no podía evitar pensar en los tristes destinos de sus pasajeros, aquel de gorra volvería a su casa con sus hijos, su mujer y anhelaría a aquella muchacha que jamás volvió a ver por su insensatez; aquella mujer de vestido floreado llegaría su hogar comería con su madre, solas ambas, sin decir palabras, sin cruzar miradas; y por horas imaginaba destinos hasta darse cuenta que todos en fin eran algo funestos, entonces cerraba su ventana.
Luego tomo sus cosas y salio a caminar, sin rumbo, por aquellas calles que en otros tiempos habían sido testigos de encuentros. El había llegado de un viaje somatizando sus miedos había llegado hasta ella, discusiones de por medio y a la salida del cine, si el había ido al cine, algo inesperable de el, pero por Ana intento hacerlo, al salir Ana pisoteo sus flores…..entre tal recuerdo inesperado Ana sonrió, volvió a respirar nostalgiosamente el olor de la noche.
Al volver a su casa los recuerdos le eran extremadamente temibles, delataban su soledad y su poca osadía .
Temió del brillo que solo había encontrado en sus ojos, pero aun más de sus fantasmas tan olvidados pero aun demasiados evidentes.
Olvido era una palabra muy poco considerada en sus días, prácticamente podía ser lo mismo que una duda, tantos propósitos olvidados, tantos enderezamientos fracasados…
Y en un momento de soledad por sus poros no podían frenarse los días, las horas de aquel tiempo…al borde del abismo, temido pero fascinante abismo, colgada de su inmensidad no lo hubiese dudado nunca.
Ana amo su abismo.
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